8/05/2012

Cortando los lazos que atan Por: Phyllis Cristal*

El siguiente ejercicio es para deshacer los apegos. Debe ser repetido con regularidad cada día, hasta asegurar que el mensaje penetre tanto en tu mente subconsciente, como en la del otro ser, de quien deseas liberarte.

Cierra los ojos, después de haberte sentado con comodidad en una silla o en el suelo, imagina que estás trazando a tu alrededor un círculo de Luz dorada en el piso, con un radio correspondiente al largo de tu brazo con los dedos extendidos. Visualiza que estás sentado en el centro de ese círculo. Luego visualiza otro círculo similar que se une ligeramente al tuyo, formando la figura de un ocho. Entonces, visualiza dentro del círculo frente a ti, a la persona a la que estás apegada. Asegúrate de que cada uno quede situado en el centro mismo de su propio círculo, y no se salga de él.

En seguida visualiza una luz azul, que recorre los bordes de la figura del ocho, comenzando a fluir por el punto donde ambos círculos se unen, y avanza en el sentido de las agujas del reloj. Primero rodea el círculo en el que está tu compañero/a frente a ti, y continúa por el lado izquierdo de tu propio círculo, hasta volver al punto inicial. Mentalmente di a tu compañero/a frente a ti que un ritual, que los liberará a ambos, está por llevarse a cabo.

Ahora observa si puedes visualizar los lazos que te unen a la otra persona, mira que partes del cuerpo están unidas por esas cuerdas. Puede haber solo un lazo, o muchos. Una vez que los has localizado observa su color y textura. Lo que ves es simbólico de la relación, por lo tanto muy revelador. Busca un instrumento apropiado para cortar esos lazos. Puede ser un cuchillo, tijeras, un bisturí, o lo que desees. El primer corte lo haces en la mitad de la ligadura. Y a continuación procedes a eliminar cada extremo que une con la parte del cuerpo, primero de la otra persona y luego del tuyo. Luego lleva tu mano derecha (si eres diestro)al sitio del corte, poniendo la otra mano encima, para crear un campo de fuerza. Visualiza como tu compañero hace lo mismo. Entonces ves como desde niveles superiores surge un rayo de luz sanador. Primero baña en Luz las manos de ambos y luego penetra hacia las heridas dejadas por el corte.

Al completar el mismo procedimiento con cada uno de los lazos existentes, amontonamos los segmentos de lazos que quedaron en el centro de la figura del ocho. Primero los quemamos y luego enterramos sus cenizas. Seguidamente agradecemos a nuestro compañero/a de ejercicio su presencia en nuestra vida. Pedimos perdón por el dolor que le hayamos causado, consciente o inconscientemente. (Deja que surjan a la mente las cosas específicas por las que deseas ser perdonada, y pides perdón por cada una de ellas). Luego se perdona al compañero/a escogido por cualquier dolor o injusticia que nos haya ocasionado consciente o inconscientemente, (enuméralas). Vuelve a visualizar la Luz radiante viniendo desde niveles superiores, que esta vez forma un triángulo de Luz, que penetra en las cabezas de ambas personas. Das gracias a tu compañero por su receptividad, y finalmente le solicitas que abandone la escena, y siga adelante viviendo su propia vida.

Para completar la liberación y eliminar todo patrón de hábitos, se hace un ritual de limpieza. Visualizamos un río, o un pozo, o una cascada. Te desnudas en la orilla y penetras en el agua, donde limpias todos los restos de la vieja piel que aún quedan adheridos. Cuando sientes que lo has logrado, sales a la otra orilla. Un ser superior de Luz te alcanza una túnica blanca. Das las gracias por la ayuda del Altísimo. Y ahora, libre de resentimientos y remordimientos, te alejas hacia un nuevo horizonte. Tomas tres respiraciones profundas y vuelves a tu estado de conciencia de la vida cotidiana.

* Ejercicio extraído del libro "Cortando los Lazos que Atan" de Phyllis Krystal.
 
 Información difundida por www.eftmundo.com

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