8/26/2011

Uso clásico de EFT para el niño interno.

Por Deborah Miller, PhD

Jorge encontró un bulto en el lado izquierdo de su cuello hace un año y medio. Seis meses después tenía otros bultos y le diagnosticaron cáncer en el sistema linfático. Tiene un tumor de 20 cm de diámetro en su estómago. Tiene varios tumores en el cuello, axila y pelvis, áreas donde existen varios nódulos linfáticos.

Primero intentó un tratamiento homeopático y finalmente en los últimos meses ha tenido 30 sesiones de quimioterapia. Estaba programado para tener un tratamiento de quimioterapia del sistema nervioso que le dejaría con temblores y probablemente afectaría su memoria. Su madre le preguntó al médico si la quimio podría curarle, y le contestaron “No, sólo podría prolongar su vida”. Cuando ella explicó eso a su hijo, le preguntó qué tipo de vida le gustaría tener. Ella lo convenció de no tomar este último tratamiento. En vez de esto Jorge comenzó a buscar alternativas. Encontró EFT.

Comenzamos con el dolor que estaba sintiendo en los nódulos linfáticos en su axila derecha donde crecen algunos tumores. Él dijo que eran dolorosos. Él pensaba que comenzaron a crecer como un mes después de jugar a la pelota con su pequeña hija. Él se sentía muy bien ese día y estaba aventando la pelota bastante fuerte. Después sintió el dolor y los tumores comenzaron a crecer. Entonces perdió interés en comer, dormir o hablar con alguien. Él estaba simplemente cansado.

Su nivel de intensidad era de 5 en 10 cuando comenzamos y bajó a 2 de 10, y entonces volvió a subir a 4 de 10. Entonces me dijo que un año y medio antes, cuando encontró el bulto en el lado izquierdo de su cuello, su esposa leyó un artículo diciendo que podía ser cáncer. Ella quería que fuera al médico. Él se enojó con ella debido a que ella podía creer que él tenía cáncer. Él se negó y no fue al médico.

Comenzamos a hacer tapping en estar enojado con ella por creer que tenía cáncer y en su negativa. El nivel de intensidad del enojo era de 8 en 10. Bajó a cero en 10 después de una ronda de tapping, e interesantemente, el dolor físico bajo su brazo derecho bajó a 1 en 10. Le pedí que me lo describiera y me dijera si tenía forma.

El dijo que era como un puño cerrado, con pequeñas agujas y calor. Así que hicimos tapping en dejar ir el sentimiento de puño cerrado, el de las agujas, la resistencia bajando y el calor desapareciendo. Bajó a un 0.25 de 10. Lo que el sintió entonces fue cansancio en el lado derecho, sintió que necesitaba dar más, él disfruta estar solo o con sus perros que estar con su esposa. Él se siente un poco culpable por esto. Así que hicimos tapping en el cansancio, en no dar, en ser egoísta por disfrutar su tiempo solo, en estar fuera de balance, etc. El dolor bajó a 0 de 10.

Inmediatamente después de esa ronda, me contó la historia de cómo él y su esposa hablaron respecto al cáncer cuando le diagnosticaron la primera vez. Después su esposa le sugirió que comieran algo. Él quería ir primero al jardín a ver a su perro. El perro se dio cuenta de lo triste que estaba Jorge. El perro se enfermó sin razón y estuvo enfermo durante 4 días. Jorge sentía que él había matado a su perro. Su perro es su mejor amigo. Entonces habló de que no tiene muchos amigos, sólo un buen amigo, el resto son cuates que desaparecieron al momento de que le diagnosticaron enfermo.

La siguiente oración comenzó a hablar de su padre. (Durante todo este tiempo le permití que dejara a su subconsciente sacar historias y eventos que necesitaban ser liberados. Estaba cómoda escuchándole hasta que llegamos a la historia que era la más relevante, la de su padre.)

Su padre lo rechazó cuando niño. La palabra favorita de su padre para él era “gilipollas”. Cuando era un adolescente era el “gilipollas” favorito de su padre. Su padre le pegaba y gritaba. Él no era suficientemente bueno porque se convirtió en comerciante en vez de académico, como quería su padre.

Él dijo que un día se sentó después de enfermarse y se preguntó qué estaría causando esto. Sintió la necesidad de hablar con su padre respecto a lo que sentía, de perdonarle y de ser perdonado. En esa época, su padre, quien era diabético, perdió un dedo, después un pie, después la pierna y murió antes de que Jorge pudiese hablar con él.

Él me preguntó, “¿ahora cómo le digo?” Yo le pedí que imaginara que estaba sentado al lado de su padre y le decía todo lo que necesitaba decirle. Empezamos el tapping otra vez en ese punto como si estuviese hablando con su padre.

Lo guié por los temas de haber sido rechazado de niño, solo, abandonado, triste, rechazado, que le gritaran y pegaran, sin entender por qué, ni lo que había hecho, ni la razón del odio de su padre, entonces por el hecho de que no era su culpa, de que era sólo un niño, era la ira de su padre, él estaba bien, él no era culpable de nada.

Durante el tapping me contó la historia de cuando tenía unos 8 años y aprendía las tablas de multiplicar. Su padre se sentó a su lado en la cama y cada vez que se equivocaba, su papá le pegaba. Él no entendía la razón. No había pensado en este evento en mucho tiempo. Para cuando terminamos de hacer tapping, él estaba mucho más relajado.

Ya que Jorge mencionó varias veces que se siente más cómodo estando solo, o con sus perros, yo decidí hacer lo siguiente: mientras hacía tapping le pedí que tomara la mano del pequeño niño dentro de él, que le diera un abrazo, lo cargara y compartiera con él todo lo que quería decirle, que ahora estaban juntos, que no estaban solos, que eran un equipo y que estaban curándose juntos.

Jorge comenzó a llorar. Continuamos, y les pedí a Jorge y a su niño interior que llenaran globos con toda la energía negativa y las emociones que tenía dentro de sí, con su enfermedad. Entonces ellos tenían que cortar todos los hilos y dejarlos ir arriba, arriba en el cielo hasta que llegaran a las nubes donde serían transformados en luz y amor.

En este punto, él lloraba, pero de alegría. Él sentía que acababa de aceptar al niño abandonado dentro de sí. Lo había encontrado. Estaba tan feliz que lo único que podía hacer era llorar. Nunca imaginó que encontraría esta parte de sí mismo e integrarla durante esta sesión.

Después de terminar el tapping, él comenzó a relatarme la experiencia de estar con su niño interior abandonado. Dijo que estaban sentados en la cama juntos. Cuando les pedí que inflaran los globos, el joven niño comenzó a decirle al grande que los llenara más rápido. Eso hizo, y mientras lo hacía, veía salir la negra energía negativa de su cuerpo y llenar los globos que se hacían negros a su vez. Él los anudó y los dejó flotar hacia el cielo.

Él continuó inflando e inflando globos mientras el pequeño niño le animaba. Ellos no veían ninguna nube al inicio, pero seguían llenando globos. Finalmente vinieron las nubes y transformaron los globos en una linda luz. Después él vio a sus dos yo sentados en el jardín de su abuela, un lugar favorito de su niñez cuando era pequeño. Estaban abrazados, sonriendo y comiendo tacos.

Jorge estaba tan contento y feliz. Nunca imaginó que pudiese encontrar y recuperar esta parte de sí. Fue muy emotivo ser parte del encuentro. A través de las lágrimas de alegría de Jorge me llamaba ángel. Uno de los amorosos beneficios de facilitar EFT es la gratitud que uno recibe.

Sin embargo, aún con estos maravillosos resultados, él no ha vuelto. Hablamos por teléfono y está muy agradecido. Él le comentó a su madre que yo era un ángel y compartió con ella EFT. Mi esperanza es que continúe haciendo tapping por sí mismo. Éste es otro caso de éxito con EFT y una persona que potencialmente no continuará usándolo. Aún estoy feliz de que Jorge haya sentido alivio por algún tiempo. Qué maravilloso sería si cualquiera que sienta dolor pueda al menos una vez sentir alivio.

Deborah
Traducido por María Elena Blanco.

1 comentario:

  1. muchas gracias por compartirlo, al experiencia de Jorge me hizo ver y sanar mi niña interna con mi papá, muy agradecida.......

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