11/19/2011

REGRESANDO A LO BÁSICO - Ramtha


Hablemos ahora sobre las necesidades personales; yo sé que ya habéis comprendido el mensaje de este libro,
pero quiero dirigirme a los “demorados”; sabéis muy bien quiénes sois. Habláis con propiedad acerca de la
preparación de los días que vienen, platicáis sobre esto en el mejor restaurante, ¡pero no habéis hecho
absolutamente nada al respecto! ¿Cómo puedo llamaros la atención en cuanto a este punto? ¿Cómo puedo
haceros comprender que la preparación es esencial para poder sobrevivir? La prioridad número uno de vuestras
vidas, en este momento, debería ser almacenar comida – eso es lo principal: ¡Almacenar comida! ¡COMIDA!
¡COMIDA! ¡COMIDA!
El almacenar comida no es sólo una defensa contra una economía que va en declive; es la seguridad de poder
comer cuando la naturaleza ocasione los cambios. Almacenar comida es lo más importante, pues se puede tener
toda la plata y todas las inversiones del mundo, o todas las obras arte, o diamantes, esmeraldas, rubíes, hasta una
pintura valiosa, pero tales cosas no son comestibles. Si vuestro corazón está sobre esas posesiones, vais a morir
de hambre y alguien vendrá con un fardo y se llevará todas vuestras joyas y las obras de arte… ¡Probablemente
es alguien será el que si guardó comida!
Almacenar comida – lo sé, lo sé – no es algo muy glamoroso. Es algo de lo que no se habla en público; en
vuestras reuniones no es muy “chic” hablar de alimentos conservados o de cuanto tiempo se conserva el trigo en
la alacena. Pero escuchad: ¡Sin comida todo lo que os he enseñado hasta ahora no tendría significado, porque no
podréis sobrevivir! Este conocimiento os debe convertir en hacedores, no en parásitos vividores que dicen: “Lo sé
todo; leí el libro”. Si os quedáis de brazos cruzados sucumbiréis a los duros días que vienen.
No importa desde cuál lado se mire; lo primordial ahora es almacenar comida, lo que consumas en dos años tú y
los que dependan de ti. Y escucha: Si ya has almacenado comida para dos años no te sientas a decir: “Ya lo hice”,
mientras las naranjas crecen en tu huerta y las manzanas caen y se pudren en el suelo. No se trata de almacenar
lo suficiente para dos años y sentarse a descansar; no, hay que aprovechar la abundancia, pues no será siempre
así.
Y algo más: semillas, colocad semillas en envases herméticos y almacenadlas; sí, todas las que creáis que se
puedan sembrar, aun aquellas que no son comunes en vuestra área, porque los tiempos están cambiando. Y cada
vez que tengáis la oportunidad, comprad un árbol, hacedlo con prontitud. Plantad todos los árboles frutales que
podáis a vuestro alrededor.
Eso en cuanto a la comida. En segundo lugar, deberíais obtener oro y plata en monedas o barras, pero
preferiblemente en monedas. Si no tenéis suficiente dinero para comprar oro, entonces buscad plata, pues son
cosas tangibles que van a aumentar en valor. Adquiridlas ahora, mientras podáis.
Hablemos sobre la propiedad, más no de condominios en la ciudad, porque en los días por venir, las ciudades
serán los lugares más peligrosos para vivir. Aun hoy por hoy, no son lugares seguros. Salid de la ciudad, comprad
tierra cerca de pueblos pequeños. No debéis ir tan adentro en las montañas, donde nadie os pueda ver. Comprad
tierra que produzca; tierra que no solamente os mantenga, sino que os brinde la oportunidad de canjear productos
en los días por venir. ¿Comprendéis?
Ahora, ¿por qué les digo a los ciudadanos que abandonen la urbe? Porque cuando lleguen los cambios en la
Tierra, las reservas de agua serán envenenadas; con sólo una gran cremallera que se abra se envenenará el agua
que está debajo de la tierra y las partes principales de agua subterránea se verán afectadas. Las cremalleras que
exploten destruirán las plantas nucleares, y habrá hambre, una consecuencia lógica después de los cambios del
clima. ¿Dónde sembraríais comida en la ciudad? Las ciudades serán los lugares más peligrosos para vivir; es
mejor salir de ellas.
Más y más personas iluminadas se mudarán al campo, lejos de la gran ciudad. Muchos harán el cambio después
de leer este libro, otros sentirán la urgencia de hacerlo. Una vez adquirida la tierra, habréis dado el siguiente paso
para sobrevivir; nunca se pierde el dinero cuando se compra tierra, nunca; tampoco se pierde al auto-abastecerse.
Con la plata y el oro tampoco se pierde, así que de ninguna manera estáis destruyendo vuestra fortuna.

Veamos ahora, cómo puedo sacaros de la ciudad. Si vivís y trabajáis allí ahora, buscad la forma de arrendar un
lugar en la ciudad y preparaos para comprar tierra fuera de la ciudad, tierra que sea propia. Se puede considerar
como una inversión. Si tenéis propiedad en la ciudad, mi consejo es que solicitéis un buen préstamo apoyado en
esa propiedad, pero comprobad que los términos del contrato garanticen su invalidez en caso de catástrofe
natural, así que nadie pueda reclamar vuestras pertenencias si la propiedad sufre pérdida. Con hipotecas sobre
vuestra casa en la ciudad podéis comprar tierra en el campo; hacedlo.
El siguiente paso sería observar que falta. Buscad herramientas, todo el equipo que os pueda ayudar en casos de
emergencia, tales como la falta de electricidad. ¿Qué haríais sin electricidad? Estáis acostumbrados a apretar
botones para que funcionen vuestros aparatos. Maestros: actuad como si no hubiera electricidad y preparaos para
vivir de tal modo; mientras tanto, esperad hasta que aquel inventor en un país lejano perfeccione su sistema de
energía solar y lo podáis usar en vuestros hogares.
Adquirid todo el equipo necesario para “atrincherarse” y poder continuar viviendo. ¿Y qué haréis una vez hayáis
hecho todos los preparativos necesarios? Bueno, ciertamente podréis decir: “Estamos listos, venga lo que venga”.
Magnífico; os felicito, porque no hay nada más grandioso que la paz mental.
Al vivir esclavos de las deudas se paga un precio muy alto, y no necesariamente en pesos, sino en ansiedad,
tensión y preocupación. Es bueno salir de todas las deudas, pues ser soberano significa tener paz mental. En los
días por venir no es sensato tener deudas, porque os impondrán la tarjeta, la marca de la bestia, aunque no la
queráis.
Paz mental es saber que podéis dormir tranquilos porque estáis preparados. El temor, la ansiedad y la tensión
vienen del saber que no se está preparado. Si significa que tenéis que controlar vuestro voraz apetito, hacedlo.
Cuando os hablo de apetito, no me refiero a la comida, sino de todas las cosas que consideráis imprescindibles en
vuestras vidas; estableced la diferencia entre la necesidad personal y los caprichos, porque la diferencia puede
significar la supervivencia.
Y si después de haber seguido todos estos consejos os sobra dinero, comprad más tierra; si tenéis suficiente oro y
plata hasta el año 2042, comprad tierra, pero no en la ciudad, sino en lugares donde se pueda cultivar. Y si todavía
os alcanza el dinero, ayudad a vuestros hermanos a que se ayuden a sí mismos, porque algunos entre vosotros
sois muy afortunados mientras que otros están luchando por alcanzar el genio. Muchos sois hacedores, dignos de
ayuda, más otros no están haciendo nada, así que no merecen ninguna ayuda.
Si lográis comprar tierra, almacenar comida y reunir equipo necesario, podréis sobrevivir a cualquier cosa, desde
la naturaleza hasta los Hombres Grises y no tendréis que tomar la tarjeta; no la necesitaréis para pagar ni para
sostener la familia. Podréis decir: “No, no la tomaré, puesto que no tengo que generar capital para vender o
comprar. Soy autosuficiente”.
Y a todos aquellos que os encontráis en la transición, haciendo un esfuerzo por lograr todo esto, os digo que
recibiréis ayuda. Hay una fuerza que os ayudará, pero tendréis que abrir vuestro propio entendimiento y
convertiros en hacedores, no porque estéis aterrados, sino porque dentro de vosotros está la emoción. Al estar
alineados con esa emoción, recibiréis ayuda. Os lo aseguro.
Lo que cuentan con familias que no ven todo esto como una verdad, se colocan en una posición peligrosa si
permanecen con ellas. Y si se trata de relaciones personales y tú te estás guiando por el Señor Dios de Tu Ser
pero alguien te está reteniendo, ¡deja a esa persona y sigue adelante!
¡Los bancos! ¿Recordáis que muchos de ellos ya tienen listo vuestro número? Preguntadles si es así. Y os
aconsejo usar la tarjeta solamente si es el único vehículo que tenéis para transferir papel moneda. No compréis
oro en los bancos, porque ellos tienen todos vuestros datos personales.
Si hacéis estas cosas, sobreviviréis a todo lo que viene. Y lo haréis con dignidad y con libertad; sin comprometer
vuestra inteligencia y sin prostituir vuestra verdad. Simplemente habréis recobrado aquello que perdisteis en la
Revolución Industrial, o sea la soberanía.

LA SUPERCONCIENCIA NUNCA LLEGA SI UNO
SE MANTIENE EN UN CÍRCULO VICIOSO
Cuando recobréis el completo entendimiento de lo que es la libertad de elección, regresaréis a la evolución;
llegaréis a ser seres humanos progresivos, divinamente dotados, manifestando un destino ofrecido por la
Superconciencia. Pero ésta nunca llega si uno se mantiene en un círculo vicioso. No se puede experimentar un
grandioso y exaltado toque de lo que es un genio si el cuerpo entero en pensamiento y emoción se encuentra
atrapado en medio de la preocupación, la tensión y el endeudamiento.
Nunca podréis recibir una visión profunda si vuestra actitud es la de una persona a quien todo le falta. Tampoco
podréis ver lo que hay arriba en el cielo si estáis deshojando una flor para resolver un problema sentimental. Y no
vais a ver la gran gloria que viene si estáis sentados frente al televisor absortos en un problema ilusorio. Sé que
comprendéis lo que digo.
¿Y cómo vais a ver a vuestros grandes hermanos? Porque ellos vienen; algunos ya están aquí y os conocen.
¿Cómo los vais a ver si nunca miráis hacia arriba? ¿Cómo vais a oír el teléfono con esa música a todo volumen?
¿Cómo sabréis que ese gran tono proviene de ellos, tratando de alcanzar vuestros oídos? Muchos han percibido
un tono en el oído y muchos lo escucharán. Son los grandes hermanos que están diciendo: “Estoy sintonizando;
¿estás ahí?” ¿Cómo los vais oír si estáis tan ocupados en otras cosas? Ese gran tono que muchos escucháis no
es una falla auditiva; que nadie os diga eso.
No puedo forzaros a hacer estas cosas y no querría hacerlo, pero si deseo que por medio de vuestra voluntad,
encontréis la verdad y que actuéis de acuerdo con ella. Sabed que estoy de vuestro lado, porque vosotros sois mis
hermanos y hermanas, pero yo únicamente puedo representar vuestra voluntad y como un hermano igual no
puedo obligaros a actuar ni tampoco puedo deciros lo que deberíais hacer. Ese el juego de alguien más, no el mío.
Hay tanto conocimiento en este libro que podríais salir inmediatamente y poner todo en acción. Hay suficiente
conocimiento para mostraros que no hay que tener miedo y si os hace falta coraje, quizás es sólo un temor y eso,
también, se elige. Estáis en la capacidad de lograr lo que os propongáis, pero por elección le ponéis un límite a
vuestra capacidad.
Y dentro de vosotros hay quienes ni levantarán un dedo porque piensan que todo esto no es más que una
fascinante historia que nunca sucederá. Vuestro tiempo se está acabando; la economía se comporta de un modo
muy irregular. Un día los accionistas gritarán porque habrán obtenido una jugosa ganancia, pero al día siguiente
habrán perdido el doble. Y lo que empezará como un alivio por medio de la inflación, resultará ser la depresión
más severa que la gente haya conocido. Y cuando el gobierno lleve a los granjeros a la bancarrota y se apodere
de la tierra, poseerá sólo regiones de sequía.
El tiempo se está acabando, pero eso también debe ser vuestra elección. Ahora, si lo que habéis leído aquí os
lleva a la locura o si sufrís un colapso nervioso a causa de lo leído, esa es vuestra elección. No será porque no
sois amados; lo sois mucho más profundamente de lo que os podáis imaginar. Todo es cuestión de elección; de
eso he estado hablando todo el tiempo. Y si decís que no contáis con los medios económicos suficientes,
entonces pedid al Señor Dios de Vuestro Ser que manifieste lo que necesitéis para lograr soberanía y así será.
Todo lo que tenéis que hacer es pedir.
Y si os conformáis con el camino de siempre en vuestras vidas, lo hacéis porque nunca aprendisteis a ver los
errores como experiencias de aprendizaje. Porque mientras consideréis algo en vuestra vida como un error, vais a
traer esa experiencia una y otra vez, hasta que la poseáis como sabiduría y digáis: “¿Qué aprendí aquí?” Sólo al
comprender lo que esa experiencia enseña se libera uno de ella. Cuando una la “posee”, ella lo deja en paz.
Entonces si sentís lástima de vosotros mismos, estáis abatidos y escogéis llamar este conocimiento una
“programación”, ¿cuántas veces habéis repetido ese mismo modelo? ¿Y qué debéis aprender? Que la compasión
de sí mismo no trae ninguna recompensa; sólo produce la muerte, más la dignidad y el respeto de uno mismo
renuevan y regeneran la opción llamada vida.

PREGUNTADLE A LA PLANTA:
“¿PUEDO COMER ESTE TOMATE?”
Es cierto, os han consentido; todo lo habéis obtenido muy fácilmente. Aprended a ser hacedores otra vez. Cuán
grandioso es tomar un poco de tierra, voltearla y sentir la humedad debajo de los dedos mientras se le bendice. Y
luego se le echa agua y se bendicen las semillas y se colocan. Después se le ve crecer. ¡Qué grandioso
sentimiento! Y se le pregunta a la planta: “¿Puedo comer este tomate?” ¡No se toman los productos de una planta,
se le pide permiso! Y mientras más se le pide, con mayor alegría da. Cuando un siembra de esa forma y ama su
tierra, se logra un sentimiento de satisfacción y de privilegio.
Y si estáis viviendo en la ciudad y no os es posible lograr lo que habéis leído, por lo menos buscad un lugar donde
podáis tener una pequeña huerta y tratadla con ternura. Traed los productos a casa y almacenadlos, es un
comienzo y produce dignidad, no compasión de sí mismo.
Y NO HAY NADA MÁS ESPLÉNDIDO QUE UNA MUJER
QUE SE DA CUENTA DE QUE NO TIENE QUE DEPENDER
DE UN HOMBRE
Y no hay nada más espléndido que una mujer que se da cuenta de que no tiene que depender de un hombre; es
algo grandioso para una mujer el saber que no es a través del hombre como ella encuentra su salvación
Esto no lo dije para menospreciar al hombre, sino para animaros a decir, a cualquier cosa que os esté reteniendo:
“Esto no es una excusa, soy mi propio individuo y voy a hacer esto”. Que así sea.

Del Libro El Ultimo Vals de los Tiranos Ramtha.

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