5/29/2011

Sobre el Amor, Osho.


Es complicado amar a la gente real, porque una persona real no va a cumplir tus expectativas. No es su deber. Nadie está aquí para cumplir las expectativas de otra persona, tiene que vivir su propia vida. Y cuando hace algo que va contra ti o no se ajusta a tus sentimientos, a tus emociones, a tu ser, se complica.

Es muy fácil pensar en el amor, pero es muy difícil amar. Es muy fácil amar a todo el mundo. La verdadera dificultad es amar a un solo ser humano. Es muy fácil amar a Dios o a la humanidad. El verdadero problema surge cuando conoces a una persona concreta, chocas con ella. Chocar con ella es ir a través de un gran cambio, y es un gran desafío.

No va a ser tu esclavo y tú tampoco vas a ser su esclavo. Ahí es donde surge el verdadero problema. Si tú vas a ser esclavo o el otro va a ser esclavo, entonces no pasa nada. El problema surge porque nadie quiere hacer de esclavo, y nadie puede ser un esclavo. Todo el mundo tiene libre albedrío... el ser consiste en libertad. El hombre es libertad.

Recuerda, es un problema real, no tiene nada que ver contigo personalmente. Este problema tiene que ver con el fenómeno del amor. No lo conviertas en un problema personal, si no, te meterás en un lío. Todo el mundo tiene que hacer frente, más o menos, al mismo problema. Nunca me he encontrado con nadie que no tenga dificultades en el amor. Tiene algo que ver con el amor, con el mundo del amor.

La misma relación te lleva a situaciones en las que surgen problemas... y es bueno pasar a través de ellas. En Oriente, al ver las dificultades que entrañaba, las personas se han escapado. Empezaron a negar su amor, a rechazarlo. Se convirtieron en personas sin amor pero lo llamaban falta de apego. Poco a poco, se quedaron mortecinos. El amor casi desapareció de Oriente y sólo quedó la meditación.

Meditación significa que te sientes bien en tu soledad. Meditación significa que sólo estás emparentado contigo mismo. El círculo está completo contigo; no necesitas salirte de él. Por supuesto, el noventa y nueve por ciento de tus problemas se resuelven, pero a un precio muy elevado. Ahora tendrás menos preocupaciones. El hombre oriental tiene menos preocupaciones, menos tensiones... vive casi en su propia cueva interna, protegido, con los ojos tapados. No permite que se mueva la energía. Hace cortocircuito... basta un pequeño movimiento de energía dentro de su ser para que se sienta feliz. Pero esta felicidad está un poco muerta. Su felicidad no es júbilo, no es alegría.

Como mucho, puedes decir que no es infelicidad. Como mucho puedes decir algo negativo, como decir que estás sano porque no estás enfermo. Pero eso no es tener mucha salud. La salud debería ser algo positivo, tener brillo propio, y no sólo ser una ausencia de enfermedad. En ese sentido, incluso un cuerpo muerto está sano, porque no tiene enfermedades.

En Oriente hemos intentado vivir sin amor, renunciar al mundo que significa renunciar al amor , renunciar a la mujer, renunciar al hombre, a todas las oportunidades en las que puede florecer una flor. Los monjes jainistas, los monjes hinduistas, los monjes budistas, no pueden hablar con una mujer si están solos; no pueden tocar a una mujer, ni siquiera pueden verse cara a cara. Cuando una mujer les viene a pedir algo, tienen que bajar la mirada. Tienen que mirarse la punta de la nariz para no ver a la mujer ni por equivocación. Porque, quién sabe, quizá se despierte algo... y en las manos del amor, uno es casi impotente.

No se quedan en casa de la gente, y no se quedan mucho tiempo en el mismo lugar porque es posible que surja el apego, el amor. De modo que se van moviendo, vagando y evitando todo tipo de relaciones. Han alcanzado una cierta cualidad de quietud. Son personas que no se alteran, no les atrae el mundo, pero no son felices, no celebran.

En Occidente ha pasado exactamente lo contrario. La gente ha intentado encontrar la felicidad por medio del amor, y esto ha sido la causa de muchos problemas. Han perdido el contacto consigo mismos. Se han alejado tanto de sí mismos que no saben cómo volver. No saben dónde está el camino, dónde está su casa. Se sienten insignificantes, desamparados, y siguen haciendo esfuerzos de amor con aquella mujer, con aquel hombre: heterosexual, homosexual, autosexual. Lo intentan de todas las maneras pero se sienten vacíos, porque sólo el amor te puede hacer feliz, pero no hay silencio en él. Y cuando hay felicidad no hay silencio; sigue faltando algo.

Cuando eres feliz sin silencio, tu felicidad será como una fiebre, una excitación... mucho ruido y pocas nueces. Ese estado febril creará mucha tensión dentro de ti y no conseguirás nada, sólo correr, perseguir. Y un día te das cuenta de que todo ese esfuerzo no tiene sentido porque estás intentando encontrar al otro, pero todavía no te has encontrado a ti mismo.

Los dos caminos han fracasado. Oriente ha fallado porque intentó la meditación sin amor. Occidente ha fallado porque intentó el amor sin meditación. Mi labor consiste en darte una síntesis, un conjunto, que significa amor más meditación. Uno debería ser capaz de ser feliz solo, y también debería ser capaz de ser feliz con alguien. Uno debería ser feliz dentro de sí mismo, y también debería ser feliz en las relaciones. Uno debería tener una casa bonita por dentro y por fuera. Deberías tener un hermoso jardín rodeando tu casa, y también un bello dormitorio. El jardín no se opone al dormitorio; el dormitorio no se opone al jardín.

La meditación debería ser un refugio interno, un altar interno. Siempre que sientas que el mundo es demasiado para ti, puedes ir a tu altar interno. Puedes darte un baño en tu ser interno. Puedes rejuvenecer. Puedes salir resucitado: de nuevo vivo, joven, renovado... para vivir, para ser. Pero también deberías ser capaz de amar a la gente y hacer frente a los problemas, porque un silencio impotente que no puede hacer frente a los problemas no es un gran silencio, no vale mucho.

Sólo debes anhelar y desear un silencio que pueda hacer frente a los problemas pero siguiendo en silencio.
Me gustaría decirte estas dos cosas: primero empieza a meditar... porque siempre es bueno empezar desde el centro más cercano de tu ser, y es la meditación. Pero no te quedes atascado ahí. La meditación debería transformarse florecer, abrirse y convertirse en amor.

No te preocupes, no lo conviertas en un problema, no lo es. Simplemente es humano, es natural. Todo el mundo tiene miedo, tiene que ser así. Pero la vida funciona de manera que tienes que tener miedo. Las personas que pierden el miedo, no lo pierden porque se vuelvan valientes, ya que una persona valiente sólo está reprimiendo su miedo; en realidad, no es que no tenga miedo. Una persona pierde el miedo cuando acepta sus miedos. No es una cuestión de valentía. Simplemente es analizar los hechos de la vida y darse cuenta de que es natural tener miedo. ¡Uno acepta los miedos!

El problema surge cuando quieres rechazarlos. Te han enseñado unos ideales ególatras: «Sé valiente. » ¡Qué tontería! ¡Bobadas! ¿Cómo puede un hombre inteligente evitar tener miedo? Si eres estúpido no tendrás miedo. El conductor del autobús toca la bocina mientras tú estás en medio de la calle, sin pasar miedo. O te va a embestir un toro y tú estás ahí de pie, sin pasar miedo. Pero ¡eres estúpido! Un hombre inteligente tiene que apartarse del camino.

Si te conviertes en un adicto y empiezas a buscar serpientes en un matorral, entonces tienes un problema. Si no hay nadie en la carretera pero tienes miedo y sales corriendo, entonces tienes un problema; si no, el miedo es algo natural.

Cuando digo que pierdas el miedo, no me refiero a que no habrá temores en la vida. Llegarás a darte cuenta de que el noventa por ciento de los miedos son pura imaginación. El diez por ciento son reales, y tienes que aceptarlos. No convierto a la gente en valientes. Los vuelvo más receptivos, sensibles, atentos, y su atención es suficiente. Se dan cuenta de que sus miedos también pueden servir de peldaños. No te preocupes, ¿de acuerdo?

- Osho -

5/28/2011

Decreto de la Felicidad.

1.- YO estoy presente y no hablo, ni presto oídos a nada contrario a la perfecta salud, la felicidad y la prosperidad.




2.- YO, sólo por hoy (y cada día) seré amable con todo el mundo y le haré sentir, a todo Ser viviente, que lo considero valioso.


3.- YO busco el lado positivo en todo lo que me ocurre, y a todo lo que veo ocurrir a "otros". Todo es para nuestro beneficio y crecimiento personal.



4.- YO pienso en todo lo mejor. Espero todo lo mejor. Trabajo únicamente por lo mejor.


5.- YO siento igual entusiasmo por lo bueno que le ocurre a otro, que por lo que me ocurre a mí, pues Somos Uno. Si mejoro, si estoy bien, mejora y está bien el resto del mundo.


6.- YO olvido mis errores del pasado y sigo adelante a mayores triunfos. Intento estar presente, aquí y Ahora.


7.- YO llevo una expresión agradable en todo momento, y sonrío a todo Ser que contacto. Sólo por hoy (y cada día) seré agradecido por todo.


8.- YO no puedo, ni tengo tiempo, para criticar a los demás. Intento emplear mi tiempo en observar mis pensamientos, mis sentimientos, mis acciones y, en consecuencia, mejorarme.


9.- YO soy Uno con la Fuente, con el Origen, con el Todo y me siento tan fuerte que nada puede perturbar la paz de mi mente.



10.- YO SOY, mi Ser Es:
Demasiado grande para llegar a preocuparme.
Demasiado noble para llegar a enfurecerme.
Demasiado fuerte para llegar a temer.
Demasiado feliz para permitir la presencia de algo negativo en mi mente.



5/27/2011

Inteligencia Espiritual.


La inteligencia espiritual (La del Espíritu o el Ego) está por encima de la inteligencia operativa (La cual podríamos llamar Inteligencia racional, que sería la que todos empleamos con lo grabado en la presente vida, en el cuerpo físico etérico [Polo positivo, éter reflector]. La cual realmente corresponde, la manera de razonar que nos ha infundido la sociedad desde la infancia. Por lo que el musulmán, el judío, el católico, el cristiano, el protestante, el budista, el ateo, el capitalista, el socialista, el comunista, el blanco, el negro, el latino, el oriental, el occidental, etc., quizás encarando la misma situación, demuestra distintas y diversas maneras de razonar [O de inteligencia operativa] para vivir en el medio ambiente que le toca), lo que nos permite resolver problemas mediante el razonamiento lógico e incluso por encima de la inteligencia emocional (O la capacidad para reconocer sentimientos [Del cuerpo astral] propios y ajenos; y la habilidad que se tiene, para manejarlos. Por ende, usar la mente [Del cuerpo mental concreto], implica distinguir nuestros sentimientos de los de terceros; y la capacidad, de controlarlos. Pues cuando no dominamos nuestros sentimientos; de hecho no existe la inteligencia emocional ni tampoco, la operativa. Pues para algunas sociedades la venganza irracional; como ejemplo, es inapropiada, pero para otras puede ser normal y necesaria), la que nos ayuda a saber relacionarnos y convivir con los demás.

La inteligencia espiritual se basa en un nuevo lenguaje, el silencio, y en una visión que se enfoca en el sentido superior y trascendente de la vida. Permite experimentar la dimensión espiritual, reconocer la importancia de los pensamientos (Para controlar los sentimientos [O actuar con la inteligencia emocional] y proceder apropiadamente ante terceros [Mediante la inteligencia racional o operativa]) y de la conciencia que éstos crean (En el Alma; la mente, de nuestro cuerpo mental concreto). Desarrolla una felicidad serena pero estable, ya que no depende de factores externos sino que nos abre a la percepción del tesoro, la belleza que todos llevamos dentro (Correspondiente a nuestro Ego o Espíritu: Espíritu Divino, Espíritu de Vida y el Espíritu Humano).

Con la inteligencia espiritual se potencian habilidades como:

1. Permanecer pacífico independientemente de las circunstancias.

En el silencio uno es capaz de descubrir la verdadera identidad espiritual, donde existe un espacio inmaculado en el que tan solo hay paz, silencio y verdad (Armonía, mutismo y realidad que sólo se puede lograr; cuando por el esfuerzo constante y prolongado se alcanza controlar los pensamientos para usar la mente como foco o puente, en la manifestación de nuestro Ego o Espíritu. Pues podemos estar en tranquilos con un silencio externo; pero si tenemos un bullicio interior por el ruido causado por nuestros pensamientos, no existe el real silencio y paz. El verdadero silencio y paz proviene desde el interior; cuando el Espíritu o Ego dirige y acalla a la mente, para Él manifestarse).

Cuando entramos en ese espacio interior (El Espiritual), el alma (La mente) despierta y reconoce su valor, reconoce el sentido de la vida y reconoce a su Amigo eterno (El Espíritu o Ego).

Esta experiencia llena al alma humana de poder espiritual que imprime un sello de paz en su personalidad (Formada por el cuerpo mental concreto, el cuerpo astral o emocional y el cuerpo físico), y que le permite afrontar todas las circunstancias de la vida con otra luz, con otra perspectiva (Porque ya no se actúa con la mente, ni con la inteligencia emocional; ni tampoco, con la inteligencia operativa, pues sólo procede el Espíritu. Quien con Su energía, alumbra y estimula el conocimiento apropiado [Adquirido durante las experiencias vividas en todas las encarnaciones pasadas y presente] para pensar, sentir y actuar conforme a las Leyes Divinas o del Universo). La vida ya no es un problema sino una escuela donde cada momento es una oportunidad para apreciar, aprender y acumular tesoros interiores (Pues cuando se procura vivir bajo las influencias del Ego o del Espíritu; empleando a la mente como foco o puente, los problemas mundanos dejan de ser un dolor de cabeza o un inconveniente para convertirse, en una maravillosa experiencia que nos permitirá osar, aprender, amar y callar).

2.
Observar desapegado y no absorberse en las situaciones.
La práctica de entender que somos un ser espiritual (Cuyo Espíritu o Ego procura manifestarse o exteriorizarse por sus cuerpos mental concreto, astral y físico) dentro de una experiencia humana, nos permite separarnos primero de este instrumento, nuestro cuerpo, y convertirnos en el observador desapegado. Eso no significa que no tengamos interés en lo que ocurre a nuestro alrededor sino que no nos implicamos emocionalmente y de esta manera podemos dar respuestas más efectivas, ahorrando tiempo y energía (Pues el Espíritu o el Ego; por ser una energía más sutil o superior, no se puede apegar o identificarse a los pensamientos, sentimientos o actos. Somos nosotros; como seres humanos, quienes al emplear una energía más densa a la Espiritual, nos apegamos e identificamos con pensamientos, sentimientos y actos). También entendemos (Con Amor, sin calificar o condenar) que la otra persona es un ser espiritual pero que en una situación conflictiva ha olvidado quién es y está identificada con algo que no es, y ésa es la causa de su malestar.

3. Comprender el sentimiento del corazón de los demás.

No es tan solo comprender a los demás, es mucho más que eso, es ver lo que los demás ni siquiera ven; es decir, las motivaciones más profundas por las que están haciendo las cosas, pero no las superficiales sino las más profundas, entenderlas, comprenderlas y dar una respuesta adecuada a eso. Es conectar con la parte inmaculada del otro, ya no vemos la imagen externa, no vemos la superficialidad de las cosas que hace externamente sino que cada vez comprendemos más en profundidad la esencia de esa persona. Esto nos permite satisfacer sus auténticas necesidades. Esto es inteligencia espiritual, en donde somos capaces de trascender lo que se ve y ver lo que no se ve (Porque sólo alcanzamos a entender los problemas del otro, cuando hemos experimentado en carne propia y superado. Pues nunca lograremos adquirir consciencia de algo, si no se ha vivido o probado personalmente. Las experiencias alcanzadas en vidas pasadas; y en la presente encarnación, son las que alimentan a nuestra Alma. Para que cuando permitimos que se manifieste nuestro Espíritu o Ego; por la mente o el Alma, podamos alumbrarnos y alumbrar a los demás asistiéndolos apropiadamente con luz, amor y sabiduría. De lo contrario, si pretendemos ayudarnos o ayudar a otros con sólo nuestra mente [Del cuerpo mental concreto], emociones [Del cuerpo astral] y acciones [Del cuerpo físico], sólo empleamos experiencias secas o vacías sin vida: Luz, amor y sabiduría. Por ello, es que existen muchos proyectos para destruir; y muy pocos, para construir y beneficiar a toda la humanidad).

La inteligencia espiritual se basa en una percepción profunda de nosotros mismos (Conociéndonos a sí mismos, porque no podemos emplear la inteligencia espiritual, si no sabemos qué es; ni como funciona, dentro de nosotros) como seres espirituales. Esta percepción nos abre a reconocer la importancia de los procesos sutiles de nuestra conciencia (Que sólo se adquiere; cuando nuestro Espíritu o Ego se ha nutrido con la quinta esencia de lo experimentado por nuestro cuerpos: Mental concreto, astral y físico, en vidas pasadas y en la presente). Nos damos cuenta de lo fundamental que es generar pensamientos alineados con los valores internos más puros y positivos que poseemos: la paz, el amor, la sabiduría, entre otros. Nuestros pensamientos, sentimientos y acciones han de ser coherentes con esos valores si queremos experimentar armonía interior (Del Espíritu o Ego; que es la misma armonía, del Universo).

Otras habilidades que se potencian con la inteligencia espiritual:
4. Concentrar la mente en pensamientos elevados.

Se trata de una de las habilidades espirituales más importantes; ser capaz de concentrar la mente (O nuestro cuerpo mental concreto), libre de pensamientos inútiles o negativos, entonces es como si se quedara quieta, relajada, es como si estuviéramos contemplando un pensamiento o una idea. En ese espacio silencioso se produce la experiencia espiritual (O la manifestación del Espíritu o Ego. Porque como en la vida real, uno no puede manifestarse o hacer una exposición ante un público; cuando éste, está en bullicio o hablando cada quien por su parte. Igual hace el Ego o el Espíritu; quien requiere que la mente esté en silencio, para alcanzar manifestar sus Ideas. Y para que tales Ideas se conviertan en pensamientos que estimulen un sentimiento; para que finalmente se materialicen en una buena acción que beneficie por lo demás, a todos) y la mente se abre a otra dimensión (La espiritual o quizás en la 6º o 7º dimensión [La del Espíritu Humano y del Espíritu de Vida respectivamente]) donde se accede a la comprensión de los secretos de la existencia humana sin necesidad de pensar, ni razonar. A eso le llamamos sabiduría (La manifestación del Espíritu de Vida). Esta tranquilidad mental nos recarga enormemente de energía (Espiritual).
A esto le llamamos meditación: concentración, quietud en la mente, silencio (Que no sólo debería practicarse en un tiempo y lugar especial; sino también, cada vez que hacemos algo tan simple como pelar una papa).
5. Tener buenos deseos y sentimientos positivos hacia todos.

Es muy fácil tener buenos sentimientos hacia la familia, los hijos, los amigos, pero con aquellas personas que no nos tratan bien o que se oponen a nosotros, ¿podemos tener buenos sentimientos hacia ellos?
La persona que desarrolla la inteligencia espiritual no reacciona ante lo que hacen, se mantiene en silencio, y tiene buenos sentimientos hacia ellos, buenos deseos. ¿Qué quiere decir esto? Piensa: “Te deseo lo mejor y que por fin recapacites y te conviertas en una persona madura que se da cuenta de lo que está pasando” (El espiritualista no debiera percibir malos sentimientos; porque cuando se conoce a sí mismo y permite constantemente que se manifieste el Ego o el Espíritu [La inteligencia emocional], sus negativos deseos o sentimientos pierden fuerza por falta de uso. Para dar paso a positivos, elevados y altruistas afectos de amor y servicio en pro del prójimo. Es como un músculo o cualquier parte del cuerpo; si no se usa, se atrofia. Lo mismo sucede con los negativos sentimientos; si no se alimentan, tarde o temprano desaparecen o dejan de manifestarse interiormente en nosotros).

Necesitamos mucha práctica y desarrollo de la inteligencia espiritual para ser conscientes de todo lo negativo y aún así tener sentimientos positivos (Cuando es el Ego o el Espíritu quien se manifiesta por medio de la mente [Del cuerpo mental concreto o con lo que llamamos aquí la inteligencia espiritual], automáticamente se tiene consciencia de lo positivo y de lo negativo. Dado a que siempre se considera que en todo lo positivo hay una parte negativa; y en todo lo negativo, hay una parte positiva. Pues lo positivo para uno; de acuerdo con la inteligencia operativa, podría ser negativo para otro o viceversa. Sin embargo, cuando se actúa con la manifestación del Espíritu o del Ego [Con la Inteligencia Espiritual] en contra de una persona; aun cuando el acto le parezca negativo, siempre será acogido o respetado. Porque en dicho acto va la energía espiritual con su Luz, Amor y Sabiduría; y todas las Almas reconocen intrínsicamente los hechos, que van acompañados con su respectiva vibración del Espíritu o del Ego. Es algo que con palabras es un tanto difícil explicar, pero cuando Gandhi liberó a la India de los Ingleses sin hacer un sólo disparo, lo hizo procurando siempre emplear su Espíritu o Ego [Inteligencia Espiritual]; y los Ingleses lo aceptaron, por las vibraciones espirituales que contenían los hechos independentistas de Gandhi).
6. Comprender el sentido de la obra de la vida.

Cuando vamos al cine a ver una película, observamos escenas de emoción, escenas de sufrimiento, luego escenas de alegría y al final escenas en las que se resuelven las cosas. En cambio en la vida no nos damos cuenta de que es así también. Hay todo tipo de escenas pero tan solo con la conciencia espiritual soy capaz de tener esta visión ilimitada del teatro de la vida. Cada escena es única y cada actor es único, todo cambia constantemente y detrás de cada escena hay un beneficio (Una experiencia o un aprendizaje), esta es la visión de la persona con inteligencia espiritual.
La inteligencia operativa busca datos, busca información y más información, por el contrario la inteligencia espiritual no busca sino que recuerda (No parece lógico que cuando actúa el Espíritu o el Ego [La inteligencia espiritual] se recuerde, debido a que el Espíritu o el Ego no viven en el pasado o con los recuerdos de la inteligencia operativa [Con los recuerdos de la actual encarnación, que se grabaron hasta el presente en el cuerpo físico etérico, polo negativo, del éter reflector]. El Ego o el Espíritu necesariamente debe actuar en tiempo presente, con los elementos y acontecimientos que se tienen ahora, no con los medios y sucesos del pasado o desactualizados. Pues como se comprenderá, todo cambia y lo único que no cambia, es el cambio. Por ende, cuando el Espíritu o el Ego actúa, lo hace con los actualizados mecanismos y hechos presentes, para que el acto tenga vida: Ilumine, ame y sea sabio. Posiblemente el Ego o el Espíritu actúe fundamentándose en las experiencias pasadas; pero siempre actualizando y llevando dichas experiencias, a tiempo presente. Es como el caso de quienes ayer usamos una máquina de escribir; y ahora, para redactar un determinado artículo, empleamos un computador. Se emplean las experiencias pasadas de redacción y tipeo del pasado; pero con los dispositivos y circunstancias presentes), es otro enfoque completamente distinto.
Recuerda quien eres, en el fondo ya lo sabes (Un ser Espiritual con un cuerpo mental, astral y físico que; en el plano físico denso necesita vivir, expresarse, adquirir experiencias para evolucionar), tan solo tienes que recordarlo.

Recuerda quién es el ser Divino, quién es el Padre, en el fondo todo ser humanos lo sabe, pero lo ha olvidado (Posiblemente para muchos nos sea imposible recordar verdadera y conscientemente a nuestro Padre Creador; sin antes alcanzar la manifestación del Ego o del Espíritu [La inteligencia espiritual]. Pues para recordar o sentir verdaderamente una energía tan sutil como la de Dios, necesariamente requerimos una energía superior a la mental, como lo es la Espiritual),

Recuerda, ¿qué significa esta vida? ¿Qué haces aquí?, simplemente recuérdalo, porque si has venido, has venido de algún lugar, así que simplemente te has olvidado de dónde has venido, pero vienes de algún lugar (Lo importante no es recordar lo que fuimos en el pasado; porque eso, no lo podemos cambiar. Lo único que si podemos hacer, es esforzarnos en mejorar lo que estamos haciendo ahora, para no repetir los mismos errores cometidos en el pasado. Dado a que la razón por la que estamos aquí es para aprender de nuestros errores y evolucionar; para Dios mediante, regresar a ser un Espíritu con consciencia de la vida espiritual y material).


Recuerda de dónde vienes y recuerda cuál es tu misión aquí (Como Chispas Divinas, todos venimos de nuestro Padre Creador; y nuestra misión, es la de regresar a Él con una mayor consciencia. Es como el caso de los hijos, a quienes los mandamos a la escuela y a la universidad para que adquieran mayores y mejores conocimientos; y para que sean mejores personas, dentro de la sociedad en las que les toque vivir).

Tenemos gran sabiduría (Espiritual) en nuestro interior y para acceder a ella necesitamos silencio (Conocernos a sí mismos para alcanzar el silencio) y conectar de nuevo con el Ser más sabio, la Divinidad, el Supremo, ésta es la base para el desarrollo de la inteligencia espiritual.

Brahma Kumaris

" El que alguien toque mi vida es un privilegio,
tocar la vida de alguien es un honor,
pero el ayudar a que otros toquen sus propias vidas,
es un placer indescriptible "

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